En los últimos años hemos vivido un aluvión de críticas a las entidades financieras por la falta de información y opacidad con la que, en los créditos hipotecarios, se incluían cláusulas suelo, techo, swap y demás ejemplos de ‘letra pequeña’ muy complejos de entender por el usuario medio y que, en la mayoría de los casos, buscaban un mayor beneficio para el banco que una seguridad para el cliente.

Si bien, en la inmensa mayoría de los casos, el peso del problema recae en las entidades financieras, sí que es cierto que en algunos casos los clientes incurren en una serie de errores antes de firmar su hipoteca que, eso sí, son casi siempre fruto del desconocimiento o la falta de asesoramiento. Hoy queremos mostrarte los más habituales.

Errores más comunes al firmar una hipoteca

Resulta curioso que para realizar compras de cuantía mucho menor que las asumidas en una vivienda, los usuarios miramos hasta la última coma de los contratos y garantías. Sin embargo, en los créditos hipotecarios tendemos (por pereza, desconocimiento o exceso de confianza) a dar por buenas muchas de las cláusulas y ‘leras pequeñas’ de los mismos.

En este sentido, el primer error es el de firmar una hipoteca sin asesoramiento de tipo legal y financiero. Solicitar la oferta vinculante a la entidad antes de la firma resulta esencial, a la hora de estudiar las condiciones y supuestos de la hipoteca.

También se debe pedir a la entidad una copia del documento de la minuta de la escritura. Es necesario que los usuarios se fijen en uno de los factores que más determinantes van a resultar de cara a poder pagar o no el crédito en el futuro. Nos referimos, claro está, al tipo de interés de la misma.

En esta línea es necesario calcular nuestro tope máximo de endeudamiento, es decir, el porcentaje de nuestros ingresos que, como máximo, deberíamos dedicar al pago de deudas o cuotas aplazadas nunca debería superar el 40%.

Esto no sólo incluye la hipoteca, sino también partidas como pagos a plazos, seguros… es decir, siempre debes asegurarte que el 60% del dinero que entre a tu casa se destine al ahorro, vestido, alimentación… así, en función de que podamos tener que asumir más deudas en el futuro, los expertos recomiendan que el ‘peso’ de nuestra hipoteca en relación a los ingresos del hogar nunca supere el 30%.

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