cooperativas de vivienda

Como te explicábamos en nuestro post anterior, las cooperativas de vivienda en España se rigen por la ley 27/1999. Su día a día y funcionamiento está regido por sus asambleas de socios, las cantidades que los socios aportan están avaladas por una entidad aseguradora y las cuentas debidamente auditadas por organismos independientes.  

Otras ventajas que ofrecen a los usuarios son de tipo fiscal, ya que las aportaciones de los cooperativistas desgravan en la declaración de la renta; del mismo modo, en un escenario ideal, el precio final de compra de la vivienda debería ser considerablemente más bajo (algunos expertos estiman que entre un 20 y un 30%);  la flexibilidad en los pagos y aportaciones suele ser mayor y el acceso a la financiación es ventajoso. Asimismo, ser miembro de una cooperativa de vivienda no está reñido con la solicitud de ayudas municipales, regionales o estatales para la compra de piso.

Del mismo modo, las cooperativas de vivienda contemplan la posibilidad de que los cooperativistas se den de baja de manera voluntaria, recuperando su dinero. Si bien, en estos casos, los estatutos suelen fijar una cantidad de ‘penalización’ ante una baja no justificada. Como imaginarás, independientemente de la penalización, esta opción no la encontrarás con un promotor ‘tradicional’ como intermediario.

Del mismo modo, los usuarios finales y compradores (los cooperativistas, al fin y al cabo) tienen más opciones de hacer que su voz se oiga en cuestiones tales como la elección de materiales, calidades y distribución de la vivienda propia y zonas comunes.

Sin embargo, las cooperativas de vivienda tienen, en ciertos casos, un lado oscuro que también conviene mencionar. Entre los puntos negativos de las cooperativas de vivienda destacan:

  • Ni los plazos de entrega ni los precios pueden darse por ‘cerrados’.
  • Los pagos iniciales, fundamentalmente para la adquisición del terreno, suelen ser elevados.
  • Puede darse el caso que el proyecto de edificación no se lleve a término, teniendo que litigar los cooperativistas por la recuperación de las cantidades aportadas.

Es necesario que te asegures que los estatutos de la cooperativa están redactados conforme a la Ley, que sus órganos de gobierno funcionan correctamente y, sobre todo, que la cooperativa está inscrita en el registro correspondiente.

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